martes, 10 de diciembre de 2013

Hasta el infinito

Stephannie Tamayo nos ofrece hoy la segunda parte de "Después de la tercera vida", que podéis leer también en este blog. Y la versión de la madre le da un giro sorprendente a la historia.

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No hay nadie a quien yo quiera más en este mundo que a mis hijos. Si uno de los dos llegara a usar todas sus vidas antes que yo, no podría vivir más. Ayer Opileous me contó que perdió otra vida, más bien que se la quitó. Me enojé tanto que por primera vez en la vida le pegué. La rabia se apoderó de mi y le pegué una cachetada que lo mande al otro lado de la cocina estrellándose entre la mesa de comedor. Por un segundo pensé que había quitado otra vida pero juro que esto no fue mi intención. Lo irónico es que no me enojo tanto porque vaya perder todas sus vida, me enojo tanto porque nunca va a morir.

Cuando estuve embarazada de Opileous, fueron unos de los meses mas difíciles de mi vida! Típicamente un embarazo dura entre uno o dos años. Opileous nació en seis meses. El se formó dentro de mi vientre a un ritmo anormalmente rápido. A los tres meses del embarazo el ya tenia un cuerpo entero y un bebé normal, como su hermano, apenas tiene la mitad del cerebro. Los médicos no entendían este fenómeno, nunca en esta vida un bebé se había creado en tan poco tiempo. El parto fue aún mas difícil porque mi cuerpo no estaba preparado para él porque él era un bebé muy grande al nacer.  Me tuvieron que abrir el vientre, desde los pechos hasta la última parte de mi cintura. Por esta razón no puedo tener más hijos, la incisión fue tan grande y profunda que si me embarazara otra vez, el vientre se me rompería en dos.

Aunque este día yo perdí una de mis vidas, fue uno de los días más felices de mi vida. Opileous era uno de los niños más hermosos que había visto en mi vida. Todos los que estaban en el cuarto cuando di a luz se quedaron sin palabras cuando lo vieron. Él era un bebe fuerte, sano, y alegre. Cuando nació, no nació llorando, sino sonriendo como si el nacer fuera una aventura. Sus ojos de color oro y verde brillaban con felicidad. Lo que nos sorprendió más de todo fue que cuando nació, el ya tenia una boca llena de dientes, los dientes más rectos y blancos que había visto en mi vida! Después de ver que mi bebé eran un bebé sano, sentí un sentimiento de alivio, y me morí en paz.

Dos minutos después regresé al cuarto con una cicatriz vertical en el torso. El médico me explicó que por tener que hacerme una incisión tan grande, perdí mucha sangre y se me había infectado muy rápidamente. A mí esto no me importaba y solo quería estar sola con mi esposo, Gerardo, para que el numero de vidas se le revelara a mi hijo. Cuando por fin se le reveló en su estómago, Gerardo y yo nos quedamos sin palabras. El símbolo del infinito fue lo que se le reveló.


Siempre hubo leyendas de que un día iba nacer un prodigio que iba tener el cargo de salvar y velar por el mundo. Nuestro planeta, Exijunval, tiene el destino de un día tener poder sobre toda esta galaxia, y posiblemente hasta todas las otras. Al tener infinitas vidas, el gobierno tratará de usar a Opileous para obtener este objeto. Nadie sospecha nada porque en la leyenda, esta persona no llegará por miles y miles de años luz y nadie espera que el prodigio llegue a lo largo de esta vida. No hay sospechas y quiero que así se quede.

La Asociación de Vidas y Control o el AVC nos tiene prohibido decirle a nuestros hijos cuántas vidas tienen hasta que cumplan los 20 años luz. Esto es para que ellos sean cuidadosos y no malgasten las vidas. No hay obligación de decirle a la asociación cuantas vidas tienen nuestros hijos, pero si tenemos que reportar cada vez que se pierde una vida. La asociación sabe cada vez que un ciudadano pierde una vida porque cuando perdemos una vida, nuestro cuerpo libera supcelinamina, una hormona que revitaliza el cuerpo para que regrese como casi nuevo. Todos tenemos un chip que detecta la hormona y le manda una señal virtual a la estación de la asociación. Así que ellos siempre saben cuando alguien pierde una vida y es nuestra responsabilidad reportar la razón.  Típicamente la asociación no es muy estricta, pero si un ciudadano pierde 5 vidas antes de los 20 años luz, una investigación empieza sobre él o ella.

 El AVC si tiene reglas muy estrictas cuando se trata de malgastar las vidas. La única excepción es que se hayan perdido debido a un accidente fuera del control del individuo. Si llegas a este limite, el AVC empieza a investigar el por qué. Te leen las memorias para ver y decidir cuales fueron accidentes. Si las vidas son malgastadas, el AVC decide que no mereces tener tus vidas y te quitan todas las vidas hasta que solo te quede una. Cuando solo te queda una vida, el numero uno se te aparece en la muñeca. Así, que si el AVC decide que eres culpable de malgastar las vidas, te matan hasta que solo te quede una vida, este es tu castigo.

A Opileous todavía le falta cuatro años luz para cumplir los 20 y solo le quedan 2 vidas. Por esto me pongo tan nerviosa y me da rabia cuando me cuenta que ha perdido otra. Si el AVC se da cuenta que el nunca morirá, la guerra para la conquista de la galaxia empezará y esta guerra será un desastre completo. El gobierno lo hará un esclavo de la guerra y lo forzaran a matar y pelear, sin impórtales lo que le pase. Mi hijo ya no tendrá vida normal y solo vivirá para seguir muriendo. No puedo explicar lo fatal que sería para Opileous que sepan que nunca morirá. No se que futuro le espera, pero quiero mantener este secreto hasta que se me termine la última vida, si es posible.

Stephannie Tamayo 2013


lunes, 9 de diciembre de 2013

La caida

El cuento de ciencia ficción de Mackenzie Libbey, como todas las buenas historias del género, encierra un oportuno mensaje social...

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“Ya estamos, mi vida”, Ana María abrió la puerta y entró en el apartamento con los brazos llenos de bolsas mientras su hija corrió hacia la televisión, tirando el abrigo por el suelo. Ana María respiró lentamente y puso las bolsas en la mesa.

“Silvia”, llamó desde la cocina. “No voy a decírtelo otra vez. No tires la ropa por el suelo.” Escuchó para oír una respuesta pero Silvia no dijo nada. Ana María corrió hacia la sala, llena de una ansiedad inexplicable, buscando la voz pequeña y tranquilizadora de su hija. Cuando entró en la sala, la encontró sentada enfrente de la televisión, el dedo gordo en la boca. Los ojos estaban vidriosos en la manera usual de un niño cansado, hipnotizado por el movimiento de las formas y los colores, las voces graciosas del mundo programado artificialmente en la pantalla.

Cómo ella amaba a esa chica, las mejillas sonrojadas y el pelo rubio aplastado un poco en las sienes con el sudor. Su suéter blanco armonizaba perfectamente con el sofá blanco y limpio, una niña ideal unida a su casa ideal, mejor, su vida ideal. Qué normal, qué inevitable todo esto parecía a Ana María mientras recogía el abrigo del suelo y entró en la cocina para preparar la cena.

Quitó el capuchón del aceite de oliva y puso unas gotas en la sartén. Tiró el capuchón plástico en la basura y, dándose cuenta de que estaba llena, quitó la bolsa y decidió bajar los tres tramos a la calle para que su marido no tuviera que hacerlo cuando volviera a casa. Cada noche, ella le esperaba a su marido, Salva, con entusiasmo, pero no demasiado. Verdaderamente, era un buen hombre, con pelo moreno y rizado y una barba que se convertía en un color casi cobrizo. Trabajaba duro todos los días, le daba un beso en la cabeza de Silvia cada noche antes de que Ana María le leyera unos cuentos, y Ana María lo amaba justo hasta el punto punto que le hacía sentir cómodo.

Realmente, ella no podía recordar exactamente cómo se habían conocido. Por supuesto, habían tenido amigos en común pero su relación había empezado de una manera diferente que sus relaciones anteriores. Con sus novios de la adolescencia, el enamoramiento había sentido como corriendo hacia el mar frío: repentino, electrizante y siempre un poco doloroso. Sin embargo, enamorarse de Salva había sido más como deslizarse en una bañera de agua tibia cuando estaba resfriada: tan cómodo y natural, casi inevitable, que, de repente, eran novios y en breve, marido y mujer. Pero eso no es decir que ella no lo amaba, porque, sí, a ella le gustaba la sensación de su barba incipiente justo a la mejilla antes de acostarse y estaba de acuerdo cuando él se quejaba sobre su jefe o la política, y esto era suficiente para los dos. Lo más importante, por lo menos para ella, se había convertido la felicidad colectiva de la familia, no sus propios deseos o antojos.

Sí, esto es lo que estaba pensando Ana María cuando se puso de pie en un charco del agua, casi en la mitad del segundo tramo, y resbaló. Patinó en la espalda, la bolsa de basura arrastrada detrás de ella, hasta la  base del tramo, la cabeza golpeando cada peldaño.


Cuando recuperó la consciencia, rodeada por la basura, ella sintió un dolor intenso en el cuello. Mientras se puso en guardia, tocó el cuello, donde se detenía el pelo y empezaba la espina: el cruce donde se enfrentan la trivialidad de la apariencia exterior y la importancia llamativa de la estructura interior. Se movieron los dedos lentamente, buscando la fuente del dolor. Por segunda vez ese día, Ana María tuvo un sentido arrollador de la inquietud e intentó atribuirla a la caída y la perdida breve de la consciencia. Continuó tocándose el cuello y sólo encontró una cantidad nauseabunda de sangre.

¿Por qué había decidido bajar con la basura? ¿Había recogido el abrigo de Silvia? ¿Y cómo, cómo, cómo había conocido a este hombre que se llama su marido?

De repente, ella encontró lo que sintió como un trozo metálico atascado profundamente cerca de la base del cuello. Intentó quitarlo y el trozo zumbó entre los dedos. Planteó las manos en el suelo y trató de recuperar la compostura. Otra vez, tocó el trozo y -zzzz-, ella sintió un pulso de la electricidad, como si la sangre hubiera llevado su ansiedad interior afuera y hubiera cubierto el trozo con la angustia.

“Uno, dos, tres”, ella dijo, “estás actuando como una loca”.

Quitó el trozo del cuello y lo tiró al suelo, donde podía verlo pero no tenía que tocarlo. Tenía una apariencia más oficial que ella había anticipado. Había imaginado que era un trozo dentado y oxidado, esto habría tenido más sentido que el chip pequeño y plano frente a ella.

Alcanzó febrilmente el chip, que estaba dejando de zumbar lentamente. Limpió la sangre y le dio una vuelta delicada entre los dedos, intentando convencerse a sí misma de que quizás hubiera encontrado un chip informático de uno de sus vecinos, dejado en el tramo por accidente. La otra opción, que este objeto metálico y artificial no había entrado en el cuello, sino que había salido del cuello, era demasiado extraña.

Sin embargo, limpiando la sangre, ella podía ver el chip más claramente y perdió alguna esperanza de la racionalización. Grabado en el chip en letra clara y pequeña, ella leyó: “Modelo 00009: Esposa/madre © 2006”. 2006: el año en que Ana María y Salva se casaron. Sentada en el suelo azulejo y frío, rodeada por la basura, cubierta de rasguños por toda la espalda, y la sangre goteando del cuello y los dedos, ella pensó en su boda perfecta, blanca. ¿Cómo se había conocido Salva, quien ahora le parecía a ella como un desconocido? 

Mackenzie Libbey 2013


El fotograma de Blade Runner procede de www.urbanfire.es

jueves, 5 de diciembre de 2013

Babel



"Estos son el tipo de turnos cuando intercambiaría mi último cigarrillo de mi paquete de raciones por una bola de helado que no se deshidrate, o una falda verde en el lugar de mi uniforme de mono, o una ventana que no mire a las estrellas y nébulas como molinillos. Turnos que duran once horas, desde el momento en que me despierto en dormitorio americano hasta que yo vuelvo para una tableta de proteína y unos minutos de silencio. Turnos en que me duelen los dedos a causa de manipular las cuerdas y los cables como si fuera un tipo de juego...


Así comienza el cuento "Babel", de Elizabeth Ballou... Un cuento que había escrito originalmente en inglés,  y que tradujo para mi clase de Hispanic Women Writers. Si queréis leerlo en su doble versión, podéis pulsar aquí para acceder a su blog personal. 


Por cierto, que esta misma estudiante me hizo una entrevista, y la incluyó en otro blog que administra, dedicado monográficamente a la importancia de los relatos orales en las vidas de la gente. Podéis consultarla aquí... 

El fotograma de Alien. El octavo pasajero procede de www.cinebso.net

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Batallitas. Dos anécdotas sin pistas de lo épico

A continuación un relato sin traza alguna de epicidad. Un cuento experimental de Sylvia Simioni: ¿Cuál es la continuidad profunda que une las dos breves escenas, aparentemente inconexas?

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NO CREO QUE ESTO FUE LO QUE QUISO DECIR PAT BENATAR CUANDO DIJO QUE EL AMOR ES UN CAMPO DE BATALLA

A ver, a ver, a ver. Voy googleando… ‘citas online… tribu shuar ecuador’.

“¡BIENVENIDOS a AyúdameCupido.com! ¡Encontrar a esa personal especial en tu vida nunca ha sido tan fácil! Con decenas de miles de mujeres y hombres solteros ya registrados, estamos seguros de que encontrarás a alguien para ti. ¡PRESÉNTATE YA!”

Vale.

Se busca hombre o mujer—yo no soy exigente, eh—mayor de veinte y pico años de edad.

Le debe gustar las cabezas reducidas y esas estatuillas hechas de palma de chonta que son utilizadas para los sacrificios humanos. Si tiene su propia cabeza encogida, un punto a favor. Preferido los prisioneros de guerra aunque esto no es obligatorio. ¿Campesinos? Aceptables, como aperitivos. ¿Doncellas? Venid conmigo, nenas. ¿Reyes guerreros o rivales hasta literalmente la muerte? Lo ideal. No estoy opuesta a una cena vegetariana de maíz y yuca, pero si los dos estamos de buen humor, siempre se me antoja una pierna o un brazo de bebé recién nacido en el asador. Cuanto más joven esos rollos de grasa, sazonados con las lágrimas de su madre doliente, mejor. Vamos, vamos al templo—rodarán las cabezas. Nos vemos cerca de la cuenca de Pastaza cuando el sol se ponga. Seré la chica guiñando con el cuchillo de cobre.

Espero que alguien conteste pronto.


VALERIA Y DOLLY ‘PARDON ME’
ESCUCHAN LAS SINFONÍAS FANTASMALES

En una tarde otoñal, en un domingo no tan lleno de promesas ni obligaciones ni quejas, decidió Valeria Vargas visitar el cementerio de la Universidad de Virginia. Fue con su amigo a quien llamaban Dolly ‘Pardon Me’—era ejecutante travesti del suroeste del estado, lo que significaba que era un espécimen de humano aparentemente erróneo pero sagrado.

Valeria lo consideró un honor ser su amiga.  

Entraron y vieron que había una parte considerable de terreno en el cementerio dedicado a los generales confederados de la Guerra Civil del siglo XIX. Había una placa a la entrada del lote que dijo: “El Destino les negó la Victoria pero los vistió en una gloriosa Inmortalidad.” Valeria pensó en la sensación de escalofríos, se imaginó su piel hecha como gallina, pero ninguna de estas dos se realizaron. Si ella se estremeció, era porque tenía frío, aunque sí, la placa le puso de mal humor.

“No encuentro nada sobre los unionistas,” dijo Dolly.

Mientras los dos estudiantes—uno gay, pobre y gringo, y la otra mujer, pobre y latina, los dos afortunados de ser del siglo XXI—pasaron por cada piedra sepulcral, la colina boscosa por donde viven sirvió como una tumba sin nombre de los cientos de esclavos que construyeron los edificios de la Universidad bajo el mando de Jefferson en el año 1819. Todos los días, los chicos de pregrado pasan por un puente bajo el cual están enterrados unos cadáveres que pertenecieron en algún tiempo a personas como tu y yo.

La administración de la amada U.Va. parece no darse cuenta.

Oh, y también es un delito grave—¡un crimen!—en nuestra gran Mancomunidad visitar un cementerio de noche, pero aún siguen tocando esas sinfonías fantasmales que suelen ser escuchadas por los vivos curiosos.

“Mira,” notó Valeria, “esta piedra dice, ‘Aquí descansa una mujer más hermosa.’”

Maridos respetuosos, esposas fieles, profesores renombrados de la medicina, el latín, la filosofía, las matemáticas. Versos cristianos, fantasmas que entran en el cuerpo, que te dan la mano, que juegan con un trompo. Un padre junto a un hijo junto a su hija. Placas para niños y mascotas. Un ramo de flores frescas para una caja de madera de 150 años de edad.

Algunas lápidas mostraron símbolos masónicos, otras la marca de sociedades clandestinas cuyos miembros no se revelan hasta que están muertos. Después de que Valeria y Dolly encontraron la humilde parcela del primer presidente de la Universidad, sintieron que el suelo era suave, y sus zapatos empezaron a hundirse en la tierra. Alguien había sido enterrado en agosto.

Sylvia Simioni 2013 


lunes, 2 de diciembre de 2013

Marco, un testigo inesperado

En este cuento fantástico de Francesca Braden, la policía encontró el relato de la verdad donde menos lo esperaba...

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Javier, un hombre muy hermoso e inteligente, fue a un viaje a Madrid, por su trabajo como banquero. Javier tiene una familia preciosa, su mujer Elena, 2 hijos y un perro que se llama Marco. La familia vive en Barcelona y parece una familia perfecta, ningún problema o enemigo. Elena trabaja en una escuela y los hijos son buenos y adorables.

Cuando Javier regresó de Madrid, ocurrió lo impensable, un crimen grave e intenso. En el momento que Javier entró en su casa, una bomba explotó. Que horrible, una familia preciosa que no merecía esto. Pero ¿por qué ocurría esto? No tiene ningún sentido. Todo el pueblo estaba tan triste y confundido por el “accidente.” Durante muchos meses, todas las noticias dicen que la bomba fue un accidente porque Elena había dejado la estufa. Pero nadie estaba seguro, era el gran misterio del pueblo.

Una cosa de la que nadie se dio cuenta fue que el perro Marco, no murió en el incendio porque él estaba afuera de la casa en el jardín cuando la bomba explotó. Pero, ¿dónde está Marco ahora? Él estaba muy triste después de que su familia se murió y  entonces  se quedó sólo por muchos meses. Durante esta época, la policía investigaba la bomba sin pistas. El perro Marco, veía las noticias y no le gustaba que nadie pudiera resolver el misterio. Marco decidió regresar a su casa para tomar algunas cosas pero la policía estaba allí. En ese momento, Marco hizo algo loco, se acercó a la policía y todos dijeron “Madre mía, es Marco!”

Marco se levantó en su sus patas traseras y empezó a hablar en español a la policía. Todas las bocas de los policías se cayeron cuando Marco empezó a hablar como un humano. “Escúchame, esto fue un crimen grave, no fue un accidente.” Pero, la policía no podía comprender porque estaba tan sorprendida.  Marco entonces dijo “discúlpeme, podéis oírme?” Uno confirmó con un sacudir de la cabeza. Otra vez, Marco dijo “vale, tengo los hechos de que pasó pero no quiero estar en las noticias porque soy un perro que puede hablar. Necesitáis hacerme una promesa que no vais a revelar mi identidad.” Todos están de acuerdo y entonces, Marco les mostró donde estaba la bomba, en el horno. Marco dijo la verdadera historia sobre un hombre extraño en el barrio y que cuando la familia estaba afuera de la casa, él puso la bomba. Pero Marco no sabia por qué, quizás este hombre no le gustaba Javier pero es un misterio.

El resto, la policía se encargaba como la declaración y las noticias. Pero cada día, los policías hablan sobre Marco y su habilidad increíble, y como sin Marco, posiblemente nunca pueden encontrar el lugar de la bomba ni el criminal. Finalmente, la policía lo encontró y la normalidad en el pueblo regresó. Fue un momento muy corto, Marco no tuvo muchas palabras, y la única razón por la que él sentía que necesitaba hablar fue para vengar las muertes de su familia. 
Francesca Braden 2013