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lunes, 7 de enero de 2013

Gente


Mucha gente en la esquina.
Me hacen señas y no entiendo
Están ahí desde siempre
Nunca desaparecen
Hablo en silencio
para que me escuchen.
Ellos sólo me miran
Trato de moverme 
para que me vean.
Sólo logran gritarme.
Me doy vuelta sobre mí mismo.
Me  hacen señas y no entiendo
Les cuento un cuento urgente
y sólo logro escucharme.
Subo a una escala podrida
 y veo a esa gente en la esquina. 
Por qué me hacen señas
si me veo  con ellos arriba.
Giulio Ferretto 2012

lunes, 10 de diciembre de 2012

Forever


Un pasaje de avión en la noche
Dos negras vacías maletas
Un viaje en coche prestado
Dos veces inútil llanto
Un autobús lleno de gente
Tres perdidas  miradas de ti
Dos pasos seguidos  arriba
Un empujón al caliente vacío 
Aire mojado cayendo 
Tú repetida tres veces
Una mano colgando  hacia arriba
El suelo amigo invisible
La noche girando conmigo
El mundo allá abajo dormido
La distancia feroz silenciosa
El avión detenido para siempre
Cientos de  horas contando
Los tiempos volaron los días
 Yo  escapando  a porfía 
Giulio Ferretto 2012

domingo, 2 de diciembre de 2012

Viceversa


¿Hacia dónde los ojos se viran?

¿Hacia dónde gira el cuerpo?

Alguien le quita el aire a un amigo

Un padre falso dice que es  el nuestro

¿Quién le torcerá el cuello a la palabra vendida?

¿Hasta cuándo gritan las madres?

Más de veinte mil personas en las esquinas

 Segundo a segundo, tiempo a tiempo, suspiro a suspiro.

¿Qué cosas tienen  en sus manos los ángeles negros?

¿Que mierda están pensando ahora en su cielo negro?

 La boca derretida de bronca roja

 El Che se deshace en el pecho.

 ¿Cómo ganarles el aire?

 ¿Cómo sacarles la sangre? 

Con  una mano  imaginaria y una estrellita dorada 

Con  el alma  envuelta en celofán negro frente a un McDonald’s 

¿Hasta cuándo seguirán  escondidos?

¿Hasta cuándo la tortura deberá ser poesía?
Giulio Ferretto 2012

sábado, 24 de noviembre de 2012

Éramos jóvenes marítimos a cagar


Éramos jóvenes marítimos a cagar
Acaricié tus tetas bajo tu polera de los Simpsons
Nos besamos en rojo y amarillo largamente
Apoyados en una pared pintada de rojo y amarillo
con letras grandes entumecidas de rojo y amarillo
que decían:
Somos lo únicos  del mundo.
No supe nunca más de ti
¡Relámpago y noche!
Hoy 
a veces
cuando
Salgo 
de la casa 
ausente
me acuerdo que ese día
me habías insultado:
“Eres un perro burgués de mierda”
Eran otros tiempos.
Giulio Ferretto 2012

lunes, 12 de noviembre de 2012

Shakespeare contra Shakespeare


Uno de los estudiantes del máster, es Giulio Ferretto, director teatral. En el ejercicio de esta semana, con estructura libre, nos ofrece una pequeña obra de teatro, en que los personajes de Shakespeare dialogan entre ellos y con su autor

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Los personajes del autor en escena. Una explanada. Amanecer. Al  fondo y a los lados una pared de granito agrietada inmensa. Frío. La luz se cuela por las grietas de la muralla y rebota en sus cuerpos. Algo de niebla a ras de piso.  Humedad. El propio Shakespeare  pone a prueba lo que han hecho sus hombres. Como un juego van lanzando sus sentencias. Van intelectualizándose a sí  mismos. La ironía y la absurdidad se mezclan. El espacio se contrae poco a poco. De fondo suena muy a lo lejos el tema de Elvis, don’t be cruel como si se escuchara en una radio. 


HAMLET (En tono serio)
La tradición teatral ha hecho de Macbeth la más desafortunada de todas las obras de teatro de Shakespeare, en particular para quienes actúan en ella. 

RICARDO III (No pierde su aire perverso)
El  propio Macbeth puede llamarse el más desafortunado de todos los protagonistas shakespearanos, precisamente porque es más imaginativo.

HAMLET (Intrigante)
Gran máquina asesina 

SHAKESPEARE
Hamlet muere en la libertad (aparte) aumentando tal vez nuestra propia liberación. 

DUNCAN (Limpia un puñal. Cruje la muralla)
la muerte de Macbeth es menos liberadora, nos identificamos con él... es por nuestra imaginación


SHAKESPEARE (Serio)
Ricardo III, yago son héroes villanos... Macbeth… Macbeth, no es de esos... 


RICARDO III (Con cara de inocente)
Macbeth, es uno de esos que sufre intensamente de saber que hace el mal y que tiene que seguir haciendo cosas cada vez peores

HAMLET  (Convencido y con cara de tonto)
Tal  vez todos llevamos un Macbeth dentro de nosotros... ¿por que no podemos resistirnos a identificarnos con él? 

RICARDO III (Intrigante)
Una  vez que lady Macbeth ha desaparecido, la única presencia real en el escenario es Macbeth. 

YAGO ( Con envidia… casi llorando…gotas de agua por entre la pared)
Shakespeare le dio a Macbeth casi el 80 % de los textos. Lady Macbeth casi nada. Y yo…… 

SHAKESPEARE  (Vanidoso)
Astutamente,  yo… Shakespeare, no hice mucho por individualizar a Duncan, Banquo, a Macduff y a Malcom. 

HAMLET  (En tono especulativo)
Shakespeare, había matado pronto a Mercucio para evitar que robase Romeo y Julieta... 

YAGO  (Con envidia…y desesperado)
A Falstaff le dio sólo una escena de muerte relatada.

RICARDO III (Con ironía…. No aguanta su risa) 
Debemos  viajar hacia dentro por la oscuridad del corazón de Macbeth. 
Allí  nos encontraremos mas verdaderos y extraños 

DUNCAN (Mirando con extrañeza a Ricardo III… No lo deja de mirar)  
Asesinos en espíritu y del espíritu 

BANQUO (Con ironía)
Si  Shakespeare no dice otra cosa... Ah? 

SHAKESPEARE (Mirándolo. El espacio se contrae. Cruje otra vez)
Ricardo III busca una corona terrenal 


HAMLET (Incómodo)
Los  Macbeth son mas lascivos, mas degenerados 

BANQUO (Lascivo)
Un  degeneramiento maquiavélico por el trono. 

DUNCAN (Poniéndose los anteojos como el psiquiatra)
Freud  dijo que la maldición de no tener hijos era la motivación para el asesinato y la usurpación... 

SHAKESPEARE (Casi murmurando)
Macbeth es como Dr. Jekyll y Mr. Hyde 

RICARDO III (Con envidia)
De  todos los protagonistas de Shakespeare, Macbeth es el menos libre. 
pobrecito...

YAGO (Vengativo)
Pero, los hombres de Macbeth son guerreros… Macbeth es impotente... 

DUNCAN (Mirando a Ricardo y vengándose)
Es  carnicero, como Ricardo III

RICARDO III (A Yago)
Tu posible impotencia  podría tener alguna relación con la humillación que te hizo Cassio. 

SHAKESPEARE (Enigmático)
La  hombría de Macbeth esta dañada...
no hay para el ningún Otelo a quien echar la culpa. 

RICARDO III (Perverso)
Duncan dormido y muerto… eso lo hace hombre… por eso Lady Macbeth no lo mata.

SHAKESPEARE (El espacio se contrae otra vez)
Porque se parecía a su padre

HAMLET (Dudando)
Y  la hombría del rey… 
no significa nada?

BANQUO (Inquieto)
Macbeth constantemente dice más de lo que sabe…, también imagina más de lo que dice.

RICARDO III (Muy irónico)
El  deseo sexual, en particular, de los varones tiene probabilidades de manifestar todas las vicisitudes del impulso cuando la imaginación es tan grande... ese es el problema. 

CAMBIO RÁPIDO DE ATMÓSFERA. LA PARED CRUJE Y SE MUEVE CON UN GOLPE SECO. TODOS ESTÁN CASI APRETADOS. NIEBLA. OSCURIDAD. UN RAYO DE LUZ ATRAVIESA TODO. ES EL FIN. ELVIS YA NO SE ESCUCHA.

SHAKESPEARE 
Sí, ese es el problema... y eso... es parte del lamento de todos…(se de vuelta y los enfrenta) no recuerdo a ningún otro personaje que sostenga una herida mortal desde el ombligo hasta la quijada, un estilo de descoser gente... esa es la hombría de Uds. 
Giulio Ferretto 2012

sábado, 3 de noviembre de 2012

Rockstar


Un nuevo cuento de Giulio Ferretto. En sólo un párrafo trepidante, nos pone en la piel de un músico ambulante en Sunset Boulevard, un auténtico perseguidor.

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El Sunset Boulevard siempre apesta de gente. El único problema para mí es que las estrellas  de la acera se  mueven entre tanto turista. No tenía la menor idea que se movían. Descubrí  que cada vez que empezaba a tocar mi Gibson siempre se movían. Eso lo descubrí mientras unos coreanos me miraban. Me cambiaba de lugar de vez en cuando como para evitar que se movieran. Aunque me gustaba ese juego me fascinaba  mirarlas de otro lado. Algunos días caminaba tan rápido de un lugar a otro para despistarlas. No había caso, siempre se movían. Cómo  pasaba eso. Estuve varios días pensando. Toqué lentamente las notas de Blowin' in the Wind   y lentamente dos estrellas de la esquina norte comenzaron a girar. No sé si era la de Fred Astaire o la de Dean Martin. Canté  cada vez más fuerte y las otras comenzaron a girar.  La música  que salía  de la Gibson Stratocaster las volvía locas. Algunos  turistas comenzaron a reparar en ese extraño suceso. Varios franceses y coreanos llamaron a la policía para decirles que algunas estrellas de la calle se estaban moviendo. Iban y veían como locos. No  pasaba nada. Sólo ocurría con mi Gibson. Con  mi música. Intenté tocar unas cuadras más arriba del teatro chino. El olor a hamburguesa no me dejaba tranquilo. La parrilla del  Burger King iluminado  me atrapó  con ansiedad. Tenía hambre. Un turista chino me miró. Eso  fue todo lo que hizo. Tal vez querría mi Gibson. No dejé de observar a  esos policías al frente del teatro Kodak que se reían. Gesticulaban con los turistas y le decían que no había pasado nada. Limpié bien la escalera y me senté junto a mis estrellas. Las miré ahora calle arriba frente al  teatro. Tenía otra oportunidad. Había  logrado lo imposible. Desde que desaparecí de casa  me aprendí los trucos  de los guitarristas  más famosos y los imitaba frente al espejo. Tal como lo quería hacer cuando estaba en la escuela. Los muchachos  y chicas se reían, porque no sacaba buenas notas y no me preocupaba de mi aspecto físico. Aunque me hubiese gustado tener la sonrisa de John Travolta. Sólo vivía con mi Gibson. Creo que el rock es pedal golpe de platillo un grito de Chubby Checker  let's twist again una y otra vez el bombo Patty Smith cantando because tonight olor a cuerda chamuscada Jimmy Hendrix y su dientes afilados los Beach boys nunca si al rock duro de los Rolling Stones  Janis jadeando y sumertime para siempre el rock es pura fuerza una patada manos apretados y satisfation a morir Dylan on the road y les paul hace chirrear su Gibson el rock and roll es vida  golpe de nockout  y gancho de izquierda el rock nunca morirá nunca una estrella  se caerá. Al tiempo de terminar vi la gente al revés. Supongo que estaba igual que la última vez. Las estrellas seguían girando. Por encima de los coreanos. De los policías  que me miraban, supongo yo. Sólo me miraban. Otra vez vi la casa con el jardín verde de la all american city. No sabía ahora dónde estaba mi Gibson. Sólo sabía una  y otra vez que la luz de la habitación blanca si se parecía a una estrella de la acera del sunset.
Giulio  Ferretto 2012

miércoles, 24 de octubre de 2012

La luna brillando en el mar


Comenzamos con este los relatos de la tercera semana. Esta vez los estudiantes debían contar una historia con un narrador que fuera dosificando la información. El tema era totalmente libre. Os aviso que se han escrito auténticas maravillas. Comenzamos con este camino hacia el sur, hacia la libertad, hacia la hija y hacia el misterio. Un hermoso relato de Giulio Ferretto.
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Subió a su  Land Rover  Discovery y devoró la carretera pensando todo lo que podía hacer con su hija. No pensó en nada más. Estar con ella ocupaba sus pensamientos. Rafael  ya tenia sus años y no se había imaginado nunca que tendría a Matilda una niña divertida que le robaba el tiempo de su vida. Nada le impedía recordar, mientras el rover  volaba, a  Maria Catalina, su casi mujer que le había dado a la pequeña. Una mujer de una belleza jovial y extremadamente cuidadosa, inteligente. Ella se había dado tiempo para terminar su posgrado y aprovechaba la dedicación de Rafael  con Matilda para enseñar  que era lo que mas le gustaba. Con una debilidad por los aros de plata siempre le decía: ¡cómprame unos aros!, donde vayas.. eh, ¡acuérdate!. Y él no dudaba en recordar aquello y tal vez lo hacía  por el  amor tardío que le tenía. Era algo que él ya no se cuestionaba.
Los días de una tristeza casi cotidiana  ya eran cosas del pasado, porque Rafa - como le decían - ya se había decidido a  vivir y por eso ahora estaba en el asfalto. El cristal panorámico del rover pulverizaba de vez en cuando algunos insectos  y Rafael estaba en dirección al sur de su país. Su niña lo estaría esperando en una isla  grande llena de leyendas  y chilotes bonachones. Al menos nunca nadie había visto algo raro. Pero se decían cosas como en cualquier parte del mundo.  Piratas, imbunches, sirenas. Todo cuento de vacaciones, pensaba, pero algo le inquietaba. Era curiosidad, nada más.
 Ese verano la niña pasaba sus vacaciones después de un año de escuela intensa. La casa de la hermana de María Catalina la acogería como propio. Su verdadera madre no dudaba de los cuidados de su hermana y, de vez en cuando, un  iphone en vibración y, centelleando una foto con su madre, era la voz  metálica y satelital que le recordaba lo bien que tenía que portarse y que no debía alejarse de allí. En la isla vivían en una casa frente al mar, suspendida por unos palafitos, y era un hogar cómodo y tradicional, aunque a veces quedaba envuelta por una niebla extraña, pero común en esos lugares del sur. Matilda tenía  siete años  y pasaba los días  jugando en ese paisaje acogedor y veraniego. El sol de esos dias no le impedía  buscar e interesarse por las leyendas misteriosas de la isla. Rafael había tenido contacto con su hija periódicamente y sabía de esa extraña inclinación de su Matilda. No le gustaba tanto misterio y terror. A veces le costaba entender esa extraña condición de la niña. El jeep plateado se detuvo en una posada. Rafael quería comer antes de seguir y recostarse para no correr peligro. Tomó su mochila y entró. Un “mira niñita ay te voy llevar a ver la luna brillando en el mar” de los Jaivas lo recibió. La  sonrisa de un hippie renovado le pregunta cuanto se va a quedar. Era el dueño y lo hizo pasar. Comió con hambre. No  estaba cansado y el café lo mantenía bien. Esa noche  soñó con su hija. Despertó acordándose de algo que   ella le había entregado. Seguro que se le olvido o andaría arriba del jeep. Seguro que sería un dibujo. Esos del día del padre con letras desiguales que a él lo mataban de felicidad.

El Discovery saltó a la carretera y Rafael se concentró en ese dibujo, porque no quería  llegar y decirle a Matilda  que se le habia olvidado o no lo había visto. Le inquietaba esa idea. El paisaje cambiaba y el sur estaba encima. El verde insolente y las montañas lo llevarían directo al encuentro sin antes cruzar el estrecho. Era un paso obligado. No había puente donde estaba su niña. El rover seguía devorando la carretera y para Rafael era como su exoesqueleto de metal veloz que lo acogía y lo protegía. Disfrutaba  manejar una máquina perfecta brillante conectada con su sueño de libertad tardía. Una niña colorida de la edad de su hija en un auto japonés le hace una seña y le recuerda el dibujo.  

Dónde estará. Cresta donde estará. Pensaba. El bluetooth del rover suena trayendo la voz entrecortada de Matilda: - ¡Papá!... ¿dónde estay?....el paisaje le roba la señal del  jeep y Rafael no alcanza a contestar y  grita por el micrófono diminuto  como queriendo atrapar el sonido de su hija. El rover  no se detuvo  y enfiló silenciosamente más veloz que nunca al  embarcadero. Ya estaba casi encima del mar. Bajaría y estaría a un salto de su hija. La llovizna y el viento aparecen como una cortina sobre el rover. Era normal. Rafael sabía que era así. 
El estrecho sureño  lo recibe  y el jeep enfrenta la orilla. El todoterreno posa su ruedas en el ferri de metal húmedo y oxidado. Un salto y ya está, pensó. Un hombre moreno y forrado con traje de plástico amarillo le hace una señal  para que mueva el rover más adelante, tenía una cara dura y extraña. Le llamó la atención su jockey negro con la insignia de los Pirates. Era el último viaje del ferri y sólo había tres autos.  El ferri se soltó del embarcadero, el mar se haría cargo ahora. Desde la orilla sobresalía imponente el Land Rover que  se sumergió lentamente  en una niebla misteriosa como si se lo tragase para siempre   el estrecho tal como lo había dibujado ese día Matilda cuando le contaron la leyenda misteriosa  del barco fantasma chilote. 
Giulio Ferretto 2012 

viernes, 19 de octubre de 2012

No eran tres, la brujas, sino cuatro


En este texto, sugerente e intenso, firmado por Giulio Ferretto, la nueva perspectiva se convierte en recontextualización que dispara los significados: las brujas de Macbeth están en Chile la mañana del 11 de septiembre de 1973...

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No eran tres, las mujeres que se aparecieron a Macbeth eran cuatro, para hacerle la profecía de que no sólo sería rey, sino que también hombre capaz de acatar su voluntad que al fin no pudo. « ¿Pudo decir Macbeth la verdad? 

Esa mañana amaneció  con ruidos de helicópteros  que cruzaban el cielo de la ciudad. No sabía por qué tanto estallido estrambótico de las aspas de las máquinas infernales. No estaba acostumbrado a especular ni averiguar en la tele. Ese día decidí despertar yo a mi padre y acompañarlo barrio abajo en dirección al mar.

Caminamos respirando  casi el primer olor del puerto. No podía quitarme de mi mente a las tres mujeres que había visto cerca de los embarcaderos. Decidimos caminar rápido y nos despedimos hasta la noche. Estaba nublado, pero quise ir a esa casa para ver que pasaba. Tenía un presentimiento tal como muchos chilenos ese día. Como pude escalé los peldaños del cerro. Una escala de la puta madre como un puente que no paraba de dar giros que odiaba paso a paso. A mi espalda el puerto. Los barcos  y esos malditos helicópteros.

Las botas  de cuero sonaron estruendosamente con el taco aguja empujando un piso encerado de pino oregón en aquella casa hermosa y blanca. Por la ventana vi el eterno plan que les quitaba el sueño. Cada tanto lo ensayaban. Una de ellas interrumpe 

-¿Dónde vas?

-Apenas lo sé: ¿has oído las noticias que hay por ahí?. Seguía con la mirada a la otra.

-Sí, que el Rey ha muerto. 

-Malas noticias; respondió la otra que estaba en la penumbra.

- Raras veces ocurre lo mejor: me temo que va a resultar un mundo agitado. 

-¡Alguien proteja al mundo! 

-No sé que pasará. Apuntó la de más edad.

-¿Son ciertas las noticias de la muerte del Rey? 

-Sí. Pero no se sabe de que ha muerto. si lo mataron... 

-Vamos a ver un mundo en apuros. 

-No, no; su hija reinará.

¡Ay del país que esté gobernado así! 

-¿En él hay esperanza de gobierno?... una de ellas camino con rabia 

-Así estaba el país cuando la tierra tembló hueona

La más joven -¿Así estaba el reino? Este país estaba enriquecido con buen consejo político: entonces él tenía gente virtuosa que lo seguía. 

- Una de ellas interrumpiendo y gritando enfurecida- ¡También éste tiene a su padre, madre y a los otros!. 

- la otra cerca de allí- Mejor sería que todos fueran por parte de padre, o mejor que no los hubiera en absoluto por parte de padre; la lucha por quién va a estar más cerca nos alcanzará a todos demasiado de cerca, si no lo impide alguien. ¡Todos los hueones significan peligro! 

En voz baja la mas joven. – Tememos ahora lo peor, pero…. – en voz baja- todo ¿irá bien? 

La de más edad -Cuando se ven nubes, los hombres prudentes se ponen la capa; cuando caen hojas grandes, entonces el invierno está cerca; cuando se pone el sol, ¿quién no espera la noche? Las tormentas intempestivas hacen que los hombres esperen carestía... 

La más joven como si me estuviera mirando

-Quizás todo vaya bien, pero, si alguien lo dispone así, es más de lo que merecemos; los corazones de los hombres están llenos de miedo: casi no se puede hablar con nadie que no tenga un aspecto abrumado y lleno de temor. 

- De pronto haciendo un círculo y mascullando entre dientes algo que no podía descifrar, sólo alcancé a escuchar esto:

-Antes de los días de cambio, por un instinto divino, los ánimos de los hombres temen el peligro que viene. Así como, vemos hincharse las aguas antes de una fuerte tormenta... 

-¿Dónde vas? La ventana se me abrió un poco y por poco me descubren

-Pero dejémoslo todo así 

¿Dónde vas? 

-Nos habían mandado llamar. 

- A mí también... 

El brillo de la madera del implacable piso de la casa me delató por el puto rayo de sol que giró enfocándome. Me vieron no cabe duda. Vi la belleza insolente de sus cuerpos que parecen estar hechos  mano. El color negro de sus vestidos apretados las embrujó aun más y las llenó de violencia. No se sabía cuántas eran. Era verdad  lo del conjuro. Corrí por la escalera de giros sin mirar atrás.!no mires! Corrí casi deslizándome sin querer por el asfalto elevado. Ellas vendrán. Llegué casi  por milagro al puerto. Ese día escuché más temprano que tarde el último discurso de Allende. Nunca mas volví a ver a mi papá.

Giulio Ferretto 2012